lunes, 21 de julio de 2014

 BOYACÁ  EMPOBRECE
A la luz de las estadísticas hoy somos un departamento más pobre y desigual en comparación con el año 2012
POR JACINTO PINEDA JIMÉNEZ,
 Coordinador académico Territorial ESAP Boyacá Casanare.

47.095 boyacense durante el año 2.013 ingresaron a la difícil condición de pobres, mientras 34.367 se sumaron a la lista de quienes hacen parte de la indignante situación de extrema pobreza. En contraste en el país contamos con 820.000 pobres menos y 556.000 colombianos salieron de la condición de extrema pobreza. Para completar este panorama sombrío en el departamento el coeficiente GINI, que mide la desigualdad en el ingreso, aumentó al pasar de 0,532 en el año 2012 a 0.533 es decir, creció 0,001 puntos. A la luz de las estadísticas hoy somos un departamento más pobre y desigual en comparación con el año 2012.

Para el año 2013 el ingreso per cápita promedio en el departamento de Boyacá fue de $391.566. Esto indica que una familia promedio en Boyacá compuesta por cuatro personas tiene un ingreso de $1.566.264. Con respecto al año 2012 el ingreso per cápita tuvo una disminución de 4,2%, es decir nuestros ingresos cayeron por persona en 17.095 pesos. Una familia boyacense tiene un ingreso promedio mensual de $1.566.264, una bogotana $3.819.924 y una colombiana recibe $2.150.880, lo anterior refleja las grandes brechas, disparidades y desigualdades que caracterizan el desarrollo de Colombia.  

Un hogar boyacense, compuesto por 4 personas, es calificado como pobre si su ingreso está por debajo de $748.092. 500.232 boyacenses están en condición de pobreza, es decir per cápita tiene ingresos inferiores a $187.023. Para ser calificado en extrema pobreza, un hogar boyacense debe tener ingresos inferiores a $351.276, lo cual significa que 174.381 boyacenses, per-cápita, tienen ingresos inferiores a $87.819. Los datos son números pero cada uno de ellos representan seres humanos que claman intervención del Estado y la sociedad para superar la indignidad la que viven.

Ahora frente a la evolución de la pobreza del periodo 2002 al 2013 podemos concluir que en este último año la tendencia se reversó. En 2013 el porcentaje de personas en situación de pobreza para el departamento de Boyacá fue 39,3%, mientras que en 2012 fue 35,6%, presentó un aumento de 3,7 puntos porcentuales. Ese terreno que habíamos acumulado en la lucha contra la pobreza desde el año 2002 hasta el 2012, que nos permitió una reducción de 31,6 puntos porcentuales, lo que nos significó ser ejemplo en Colombia, en el año 2013 sufre un grave tropiezo pues volvió a incrementarse el flagelo. (Ver gráfico 1).

 Gráfico 1.  

La evolución de la pobreza extrema es la del descenso más significativo durante el periodo 2002-2012, pues la reducción alcanzó 28.2 puntos porcentuales, un esfuerzo que supera el colombiano. En 2013 el porcentaje de personas en situación de pobreza extrema para el departamento de Boyacá fue 13,7%, mientras que en el 2012 fue de 11,0%, presentó un aumento de 2,7 puntos porcentuales. (Ver gráfico 2)

Gráfico.2

Frente a la desigualdad del ingreso, medida por el coeficiente GINI, la situación para el departamento, como para el país, no es tan halagüeña. La evolución es irregular pero con tendencia a la baja en el periodo de 2002- 2013. En 2013, el GINI registró un valor de 0,533, mientras que en 2012 fue de 0,532, es decir, aumentó en 0,001 puntos. El coeficiente mencionado en Colombia para el año 2013 fue de 0.539, lo que significa que somos menos desiguales al promedio del país. Una sociedad con coeficiente (1) es de extrema desigualdad y (0) todos son iguales.  Ver Gráfica 3

Gráfica 3

Ahora los objetivos del milenio (ODM) de no revertir esta tendencia sin lugar a dudas será muy difícil alcanzarlos. La pobreza, según los compromisos de los objetivos del milenio para el 2015, debe ser de 28.5% y hoy es de 39.3%, significa que distamos de 10.3 puntos porcentuales; de igual forma la pobreza extrema para el 2015 debe estar en el 8.8%, es decir estamos a 4.9 puntos porcentuales.

4 departamentos de los 24 en la medición, se incrementó la pobreza y extrema pobreza y hacemos parte de ellos. Una seria reflexión debemos hacernos como departamento, las causas pasan por la crisis del sector agropecuario pero también, en ocasiones, por una administración pública indolente ante la indignidad en la que viven sus habitantes. Requerimos tanta capacidad institucional para transformar recursos públicos en desarrollo como solidaridad, conciencia ética en lo público y responsabilidad social del sector privado. Un convite contra la pobreza y la desigualdad debe ser el gran propósito.